- Los sistemas de seguridad pasiva reducen las lesiones en caso de accidente mediante estructuras, materiales y dispositivos que absorben impactos.
- La combinación de sistemas de seguridad activa y pasiva mejora la protección de los ocupantes y es el futuro de la seguridad vial en Europa.
La siniestralidad vial no es solo una de las grandes preocupaciones de la Dirección General de Tráfico (DGT), sino que los fabricantes ponen cada vez más énfasis en reducirla con la ayuda de la tecnología. Por eso, la seguridad ha avanzado de forma radical con sistemas de seguridad activa y pasiva que evitan accidentes y también minimizan las consecuencias cuando ya son inevitables.
Los dos sistemas trabajan de manera conjunta para reducir la siniestralidad vial, y tanto la normativa europea como los avances tecnológicos también ponen de su parte. El resultado son estructuras más seguras, sistemas conectados como eCall o los sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) que ya son obligatorios de serie en todos los coches de nueva homologación.
¿Qué son los sistemas de seguridad activa y pasiva y en qué se diferencian?
Los sistemas de seguridad en un coche se dividen en dos grandes grupos: activos y pasivos, siendo ambos imprescindibles para la seguridad vial. Y aunque actúan en momentos diferentes, se complementan entre sí para reducir la mortalidad en carretera.
- Seguridad activa: se encarga de evitar el accidente, con tecnologías como el ABS, control de estabilidad (ESP) o los sistemas ADAS, que utilizan cámaras, radares y sensores para detectar riesgos en la carretera. Estos sistemas pueden prevenir o mitigar hasta un 40% de los accidentes de tráfico.
- Sistemas de seguridad pasiva: entran en funcionamiento cuando el accidente se ha producido o no ha sido posible evitarlo. Su función es reducir al máximo las lesiones de los ocupantes y mejorar la probabilidad de supervivencia.
Sistemas de seguridad pasiva en un coche: principales elementos
Los vehículos actuales integran múltiples sistemas de seguridad pasiva que actúan de manera coordinada en caso de accidente. Cada uno tiene su propia función, como veremos a continuación, pero funcionan como un sistema conjunto que absorbe impactos, retiene a los ocupantes y minimiza el riesgo de sufrir lesiones.
Cinturón de seguridad
El cinturón de seguridad es el elemento de seguridad pasiva más importante y eficaz en caso de accidente, pues retiene al ocupante en caso de colisión para evitar desplazamientos bruscos.
Utilizar el cinturón de seguridad reduce a la mitad el riesgo de fallecer en un accidente y disminuye la mortalidad hasta en un 77%, según datos de la DGT. Y en vías urbanas, la probabilidad de fallecer o resultar herido se reduce hasta cinco veces.
Airbags
Los airbags (frontales, laterales, de cortina o centrales) actúan en los milisegundos posteriores al impacto. Se inflan a gran velocidad para crear una superficie de contacto que reduce la desaceleración del cuerpo y evita impactos directos contra elementos rígidos.
Su eficacia está ampliamente demostrada, pues la DGT afirma que pueden reducir la mortalidad en conductores alrededor de un 14% y las lesiones graves en pasajeros hasta en un 11%.
Reposacabezas
Pensamos más en los reposacabezas como un elemento de confort dentro del coche, pero también son un sistema de seguridad pasiva. Limitan los movimientos bruscos del cuello en caso de impacto, sobre todo en colisiones por alcance.
De hecho, el conocido como ‘latigazo cervical’ se puede producir incluso a velocidades bajas, a partir de 10 km/h. Un reposacabezas bien ajustado reduce este riesgo y evita lesiones con consecuencias graves para la movilidad.
Sistemas de retención infantil (SRI) e ISOFIX
Los sistemas de retención infantil (SRI) protegen a los niños, teniendo en cuenta su tamaño, peso y desarrollo físico. El uso correcto de un SRI reduce el riesgo de muerte hasta en un 75% en caso de accidente.
¿Y los anclajes ISOFIX? Simplifican la instalación de los SRI y reducen los errores humanos, que son precisamente los principales problemas detectados en el uso de sillitas infantiles.

Cristales de seguridad
Por último, los cristales del vehículo también forman parte del sistema de protección. No son vidrios al uso, sino que suelen estar hechos con materiales laminados o templados que se comportan de manera segura en caso de rotura. Así, reducen el riesgo de cortes y lesiones en cara y ojos.
La estructura del vehículo también protege: carrocería y diseño
La propia estructura del vehículo también juega un papel significativo dentro de la seguridad pasiva.
- La carrocería es la primera barrera de protección. Los coches modernos incorporan zonas de deformación programada que absorben la energía del impacto antes de que llegue al habitáculo.
- El chasis es la base estructural y mantiene la integridad del espacio interior, incluso en colisiones graves. A esto se suman soluciones como la columna de dirección deformable, que evita que el volante se desplace hacia el conductor en caso de impacto.
- Los vehículos actuales integran sistemas de protección al peatón, con estructuras frontales que absorben parte del impacto y reducen lesiones en atropellos, sobre todo en cabeza y extremidades.
Sistemas de seguridad pasiva más avanzados en 2026
Los sistemas de seguridad pasiva siguen evolucionando gracias a la tecnología. Por ejemplo, uno de los más importantes es el eCall, obligatorio en la Unión Europea desde el año 2018. Es el sistema que llama automáticamente al 112 en caso de accidente grave y envía datos como la ubicación o el tipo de vehículo. Desde el 1 de enero de 2026, este sistema ha evolucionado hacia el NG-eCall (obligatorio en los coches de nueva matriculación), que opera con redes 4G y 5G para mejorar la conectividad.
Además:
Protección frontal del vehículo: reforzada por la normativa europea, que obliga a los fabricantes a mejorar la capacidad de absorción de impactos.
Corte de inyección de combustible: reduce el riesgo de incendio tras una colisión al aislar el sistema de alimentación del motor.

La Comisión Europea estima que los sistemas de seguridad activa y pasiva obligatorios pueden salvar más de 25.000 vidas en la UE hasta 2038.
Cómo evolucionan los sistemas ADAS y la normativa europea
Como explicábamos al principio de estas líneas, los sistemas de seguridad activa y pasiva trabajan de la mano. Por eso, también influye el avance de los sistemas ADAS, pues desde el 6 de julio de 2024 son obligatorios hasta 8 sistemas en las versiones de serie de los coches de nueva homologación.
Y este 2026, aunque no llegan nuevos ADAS, sí que seguirán consolidándose con requisitos técnicos más estrictos, centrados en la detección de distracciones o en la mejora de la frenada automática.
Los cálculos europeos apuntan a que la combinación de los sistemas de seguridad activa y pasiva puede salvar hasta 25.000 vidas y evitar 140.000 lesiones graves hasta 2038.
La seguridad pasiva se enfrenta a un reto tan importante como es el envejecimiento del parque móvil, pues en España la edad media es de 14,6 años (a fecha de febrero de 2026) y casi un tercio de los vehículos tiene más de 20 años. Es decir, que buena parte de los vehículos que circulan por nuestras carreteras carecen de los sistemas más avanzados.
Distintos organismos europeos estiman que la renovación del parque móvil puede acelerar de manera importante la reducción de víctimas, sobre todo al combinar los sistemas de seguridad pasiva más modernos con los ADAS obligatorios.